A veces hay que reconocer que no saber cuál es la gota que nos hace perder el pulso e, incluso, no tener ni idea de cuándo dejar que la persiana aparezca y crezca amarilla, llena la habitación de hilitos de luz que destilan las farolas de la calle.
No puede aparecer de golpe la mayoría para decidir cómo darnos de baja del mundo, aunque, sinceramente, necesitaría un vaso de algo que ponga las pilas tal cual estaban ayer. Se marchitan las cosas, se escapan de las manos y aún no has dejado de formar un cuenco entrelazando los dedos. Es tan curioso que a veces aparecen las razones por donde menos te lo esperas pero nunca, repito, nunca habrá otro momento en que lo tuyo y lo mio y lo de él se vuelvan a encontrar. Nunca, es más, nunca me verás por aquí de nuevo. Me olerás de espaldas y me dejarás rastro solamente hoy, que es el último día en que he decidido pulsar de nuevo el Play, dejar que fluya la marabunta por dentro y escupirla a brochazos.
Por si no lo habías notado, hoy he vuelto a crear lienzos por todas partes. No dejes de sorprenderme o se me acabarán las ganas de romperlo todo. Que te enteres de una vez por todas de que solamente tengo miedo, como si fuera esta noche la última vez, la más mitica de todas las páginas de nuestro libro, de nuestro cuento que ya no sale bajo las canciones que escuchamos. Quizás sea quizás, quién sabe, pero tal vez mañana no queden más historias perdidas de las que tirar para encontrar el tope.
De nuevo se busca como si fuera esta noche la primera vez que gira una rueda, que suene el teléfono, que ninguno tenga ganas ni fuerzas para levantarse a cogerlo, que hagan falta dos, tres y hasta cuatro horas de pensar para dejar de pensar. Que se acerque el río a la orilla, que puedan navegar las bolsas de plástico, que nada, sí, has oido bien, nada, deje de ser lo que era y que nada, sí, de nuevo nada, sea lo que suponemos que será.
Déjalo ya, déjate ya, déjame ya. Votar sí o no, no hay ninguna otra opción, y yo, por si acaso, he pulsado de nuevo el Repeat, por sentir que puedo una vez más dejarlo quieto enlazando ideas de aquí, de allá, del otro lado. Me siento mejor así. La última vez creo que había sido allá por... entonces. Por fin he creido que ya era suficiente, que hay que fluir, mover, accionar la maquinaria, para desengrasarla o para engrasarla, ya no se sabe qué es mejor.
He de reconocer que me sorprende, que cada vez los hice más cortos, más como días de verano dejando los sueños a la luz del día; y peligrosos, al aire, sin nada ni nadie defendiendo el castillo. No puedo negar que me llevé todo lo que encontré sin valor en el decorado, todo lo inservible, y lo transformé en papel mojado. Es muy probable que haya sido un mal no premeditado, pero quizás todo lo sea y no seremos los primeros en protestar cuando algo sale por donde le da gana.
Pensándolo en frío, ni siquiera queda tiempo para escribir tres párrafos más, así que ¿por qué no dar la vuelta en seco?¿por qué no dejar el casco en casa y ver hasta donde puede llegar el desastre? Sé tan bien como tú que no va a haber respuestas. De nuevo, mejor, pulso el Repeat, que así la espera será menos espera, y la solución, al final, al menos, la misma de todos los días.
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